domingo, 7 de enero de 2018

WONDERSTRUCK: TODD HAYNES Y LOS CÓDIGOS DE HOLLYWOOD


 











“Wonderstruck” la última apuesta del realizador Todd Haynes tras el éxito de la hermosa y algo fría “Carol”, elegante adaptación de la novela de Patricia Highsmith sobre el amor clandestino entre dos mujeres en la Norteamérica de los años cincuenta, prosigue con su implacable deconstrucción de los códigos estéticos del cine clásico y moderno con una hermosa y algo “naif” fábula sobre las vidas paralelas de un niño y una niña en dos épocas diferentes, equidistantes, dos seres poco convencionales que siguen dos senderos misteriosamente unidos por la huida y la pérdida y la lucha contra un lenguaje impuesto y un hogar perdido en busca de nuevos modelos a reencontrar. El filme tras una primera parte harto arriesgada, un verdadero ejercicio de estilo sin precedentes en el cine contemporáneo destinado al gran público, que bebe de otros filmes de su director, del cine retro, del cine mudo, del cine queer y del cine juvenil, y del expresionismo…se decanta por una fábula social más o menos amable con un canto final algo forzado con su canto a los “family values”. Una parte final, progresivamente reblandecida, que echa a perder la radicalidad de algunas de sus valientes  propuestas iniciales, propuestas  que se quedan más en el plano formal que en el plano sociopolítico por el que parece discurrir, en algunos momentos, esta poco convencional fábula, original historia sobre orfandades extrañas, huidas imprecisas y soledades buscadas, suplantaciones de identidad, infancias diferentes y pérdidas de la inocencia, contrastes visuales y juegos entre la ficción y la realidad, el cine y la palabra, el museo y la vida, homenaje al cine y sus imposibilidades.

 

Podemos rastrear elementos de sus primeros filmes, con su agresividad naif, su reivindicación de lo subversivo y la cultura popular, también la sofisticación en la recreación de épocas pasadas y cines del pasado de sus grandes obras (“Far from heaven”, “I’m not there” o la propia “Carol”; siempre con incisivos apuntes sobre las fuerzas sociales totalitarias y los ensueños de una "tierra que nunca fue") pero “Wonderstruck” se acaba decantando por la “caja de música” llamativa, original, poco convencional pero en el fondo no demasiado perturbadora y sin llegar nunca a esa subversión icónica hacia la que apuntan algunos elementos del arranque del filme como son la tensa relación de Ben con su madre o de la joven Kate con la suya y con ese mundo adulto y lleno de normas absurdas y elementos que los pequeños no quieren o no pueden decodificar. De ahí que el cine mudo, la mudez real o simbólica, la llegada del cine el sonoro y el aprendizaje de un nuevo lenguaje (como el que el chaval negro enseña al protagonista) sean elementos interesantes que el realizador no se atreve a llevar hasta sus últimas consecuencias decantándose por el cuento de hadas de aire navideño, convencional y finalmente  hollywoodiense.  Un contrastado blanco y negro y un a la vez refinado y granuloso o sensual color acompañan al periplo con algo de Lewis Carroll, algo de Dickens y algo de los clásicos de la literatura norteamericana sobre la orfandad, el desarraigo callejero, el racismo y la pobreza, todo ello estropeado precisamente por esa caja de risueños dulces que da título al filme convierte a esa biblioteca subversiva en un acomodaticio portal de belén, en un museo polvoriento de buenos sentimientos donde el hijo pródigo y la indómita Dorita/Alicia regresan al buen camino de baldosas amarillas.

CABALGATA VALLEKANA. PUNTO CERO CONTRA EL FARISEISMO.


 
 
 
 
 
Tomado de "Diario de un Ateo"
 
 
Llevamos varios días en los que los biempensantes hispanos se rasgan las vestiduras porque en la cabalgata de Reyes de Puente de Vallecas va a desfilar una carroza a favor de la tolerancia. Y por ello quisiera dejar constancia de algunas reflexiones que he ido compartiendo en las redes sociales.

 

Primero, en un país en donde prácticamente no pasa un día que un obispo insulte a homosexuales, divorciados, parejas de hecho, lesbianas, madres solteras, ateos o transexuales resulta que lo intolerable es que una carroza defienda la igualdad de todos y la normalidad social.

 

Segundo, esos mismos católicos que se indignan porque una drag queen pueda ir en una cabalgata bien podrían darse cuenta que a otros muchos nos indigna ese atentado contra la cordura que es creer que una judía fornicó con una paloma sideral para engendrar un nazareno extraterrestre que debía inmolarse para aplacar la ira de una zarza ardiente por un pecado frutal cometido por indicación de una serpiente parlante. Y lo malo es que quien cree esta sarta de estupideces no son niños de 5 años, sino adultos hechos y derechos algunos de ellos con importantes responsabilidades políticas, individuos tan claramente infradotados en su desarrollo intelectual que quizás deberían estar tutelados por un juez ante manifiesta incapacidad mental.

 

Tercero, ahora resulta que los reyes magos que viajan en barco o avión, la presencia de Bob Esponja o Pepa Pig y la carroza de El Corte Inglés son parte de la tradición católica del día de Reyes porque parece ser que así lo afirma los Evangelios de San Marcos o San Pablo. ¡Hay que ver lo escrupulosos que se ponen los católicos con algunas cosas, cuando bien debieran mantenerse más que calladitos puesto que todas sus tradiciones o son reescrituras de mitos precristianos o directas invenciones de algunos de sus más disparatados miembros.

 

Y cuarto, adoctrinar niños es inculcarle desde pequeños el miedo al pecado porque allí "arriba" hay un ser que les quiere mucho pero que si se masturban, mantienen relaciones extramatrimoniales, se declaran homosexuales o lesbianas o incumplen cualquier otra "ley" de la absurda moralidad de unos analfabetos de tiempos pasados acabarán pudriéndose por toda la eternidad en el infierno. En resumen, que los primeros que deben dejar a los niños que vivan una vida feliz y sin miedo son esos católicos tan "preocupados" porque los pequeños puedan ver a un transexual.

jueves, 4 de enero de 2018

CALL ME BAY YOUR NAME Y LA POLÉMICA SERVIDA

 
 
 
 
 
 
“Call me by your name” ha causado cierta conmoción y también ha levantado una notable polémica. Tras sus deslumbrantes imágenes y su arrebatadora historia de amor muchos han visto, no sin sus motivos, más de lo mismo. Otros hemos apreciado que por primera vez Luca Guadanino ha sabido guardar las formas y estar a la altura estética de lo que cuenta sin los aspavientos grandilocuentes de sus anteriores filmes y tomándose su tiempo para contar el efecto devastador del amor, el primer gran amor de Elio con Oliver. Otros han visto que el filme, a pesar de sus avances en sensualidad sobre otros filmes “mainstream”, no reflejaba para nada una adolescencia gay sino un despertar amoroso deja vu más propio de James Ivory o del cine de los ochenta que de un cine que ha pasado por las mimbres del activismo, la reinvención de la mirada y la ruptura de los modelos ejemplarizantes. Los dos epílogos, incluyendo el “discusito” del padre  judío, han causado cierta irritación en algunos cinéfilos así como las muchas omisiones del filme a las circunstancias en las que se desarrolla la trama así como sus traiciones, algo pacatas y acomodaticias, a la novela original de André Aciman, que confieso no haber leído.
 
 
 
Aún así, y no sin posibilidad de replantearme en un futuro lo que escribo como me ha ocurrido con filmes de gran impacto popular como “Brokeback mountain”, saldré en defensa del filme de Guadanino, un realizador atacado por su amaneramiento audiovisual en filmes como “Yo soy el amor” donde emulaba a cineastas como Visconti sin serlo, donde caía en la desmesura y el esteticismo y donde abordaba con mayor tremendismo la vida interior de grandes núcleos familiares o semifamiliares en el seno de la Italia cercana o contemporánea, valiéndose de lujosos escenarios  y bellos paisajes.
 
 

 
 

“Call me by your name” es también, aunque menos, un filme ambicioso, con
 
una brillante fotografía y un no menos brillante uso del tiempo y  el

 espacio,        los personajes y su evolución en los escenarios.
 
Un relato que se toma su tiempo para enseñar todas sus cartas que no cuenta
 
 nada nuevo pero que lo hace de tal forma que logra que un simple romance
 
de verano se convierta en una herida luminosa que pasa de la pantalla al
 
espectador con una fuerza indiscutible aunque tal vez sin, por ello, reflejar
 
 toda la complejidad de la experiencia y los vericuetos de una adolescencia
 
queer. En este sentido, es posible, que “Call me by your name”, sin ninguna
 
reflexión sobre la homofobia, sea un filme superfluo, levemente relamido y
 
 hasta mentiroso. Pero no hay reflexión sobre la homofobia? En este punto es donde Guadanino  juega mejor sus cartas ya que el aparentemente bisexual Elio verá su vida  transformada por su romance con otro hombre algo mayor que él, un romance
 
 maneja de manera harto obtusa. Algo así como el adolescente que hace todo
 
tipo de piruetas para llamar la atención del atractivo novio de su hermana o su
 
joven madre. Solo que en el elegante filme de Guadanino, rodeado de gentes
 
cultas y hermosos paisajes, además lo consigue. La fuerza de este romance
 
está en su carácter pasajero, en su final no infeliz sino temporal, por lo que se
 
hacen algo molestos sus epílogos cuando el realizador ya ha conseguido el
 
viaje al corazón devastado de sus personajes, subrayando lo evidente. Tal vez
 
 debamos tener la serenidad de valorar “Call me by your name” como un
 
sólido alegato contra la hipocresía en la era Trump y un paso adelante firme y
 
 contenido en la carrera de un realizador que parece haber pecado de un
 
exceso de pretensiones y que, en esta ocasión, logra dar vida y personalidad

 propia a un guión irregular y algo afectado
 
 
 



lunes, 1 de enero de 2018

EXTRANJEROS POR TODAS PARTES por Claire Fontaine (Notas sobre economía lididinal)






Uno siempre empieza por preguntarse quiénes no son deseados para inscribirlos en la lista de los indeseables. Se les pide que deletreen su nombre después de todo son nombres extranjeros, nombres desconocidos. Se les pide que se queden quietos, que no hagan preguntas [...]

Pero, por el contrario, sí podemos tener un país fortaleza, un país de códigos digitales, un país de oídos de palo, un país verdugo-trajeado, un país amablemente xenófobo, un país verdugo-trajeado, un país-campo. Un país que expulsa y tortura (pero discretamente); el país de los expulsados, los atropellos y del colonialismo mal dirigido, que un día ahogo a los extranjeros en el Sena y el otro día a los maleteros [... ]

Vamos a gastar cien millones de euros para apartar a los indeseables el año próximo. Lo cual es un precio justo a pagar [...]

Los términos que utilizamos dicen mucho: a los campos de "retención". Sufren una "expulsión"; terminología fecal que no engaña; el capitalismo no sólo no ha resuelto el problema de unos desechos sino que el estatus de desecho está alcanzando a aquello [...]

¿A dónde van los indeseables cuando desparecen de nuestra vida? [...]

Uno de los aspectos del estado de excepción, que es la regla para nosotros es la compatibilidad con el sistema que es objeto de una negociación permanente en la que debemos trabajar sin parar, que nuestra utilidad en el mercado de trabajo es una noción temporizada [...]

Les decimos "váyanse a casa" a personas que han perdido su hogar, a tal punto que tienen que buscarlo al otro lado del mundo. Les decimos "ya no las necesitamos" a personas que sí necesitan el trabajo que se les está negando.

domingo, 31 de diciembre de 2017

QUEERCULTURAS PARA RECIBIR EL AÑO




No estas solo ante la heterronavidad. Tienes queerculturas o las puedes crear tu misma.


-Navegando por la web (sitios queer, anarcos, estudios queer en PDF etc)

-Buscando apoyo Transmaricabollo en sitios próximos

-Si eres migrante y refugiado tampoco debes quedarte solo ante la oleada consumista

-Algo de cultura accesible e inaccesible

1) 120 battements par minutte (de Robin Campillo)

2) Infieles (de Abdela Taia)

3) Caramel (de Nadine Labaki)

4) Carol (de Todd Haynes)

5) La frontera (de Gloria Anzaldúa)

6) El pueblo sin atributos (de Wendy Brown)

7) Cuerpos en alianza, lucha política (de Judith Butler)

9) Cuando tienes 17 años (de Andre Techine)

10) Call me by your name (de Luca Guadanino)

11) Ensamblajes terroristas. El homonacionalismo en tiempos queer (de Jasmin K. Puar)

12. Tennessee Williams en Tanger (de Mohamed Chukri)

13-Julieta (de Pedro Almodóvar)

14-Incierta gloria (de Agustí Villaronga)

15-Verano 1993 (de Clara Simon)

16-Franz (de Francois Ozon)

17-La libertad es una batalla constante (de Angela Davis)

18-El amante doble (de Francois Ozon)

19-Violette (de Martin Provost)

18-Amor eterno (Marcal Fores)

19-Notas sobre economía libidinal (de Clarie Fontaine)

20-Lo nuestro si que es mundial (de Ramón Martínez)

21-Lejos de aquí (de Eduardo Fuembuena)

sábado, 30 de diciembre de 2017

INTERNACIONALISMOS LEJANOS Y RACISMOS CERCANOS


 

 

 

 

No es tiempo, cuando el flujo migratorio y los mandatos de gente como Trump, Putin o Merkel han puesto en juego –aún más- la situación internacional, de criticar las siempre loables causas internacionalistas. Pero si es tal vez tiempo de hacer una reflexión sobre las batallas contra los microfascismos que se libran a diario de forma invisible contra lo que Pierre Bordieu llamó “violencia simbólica”. En su artículo “El marxismo y lo meramente cultural” Butler habla como ciertos teóricos de izquierdas han relegado las cuestiones feministas, de género y diversidad sexual a una esfera “meramente cultural” obviando que estas pueden llegar a afectar, en entornos muy próximos a cuestiones de justicia redistributiva (exilio rural, falta de lugares seguros, violencia callejera, derechos sexuales y reproductivos, falta de protección sanitaria, inseguridad laboral, acoso escolar, vigilancia policial, violencia conyugal, desigualdad estructural dentro de los propios grupos de socialización…). Todos estos debates no son nuevos ni muy originales pero cuestiones como el concepto de “interseccionalidad” traído por gente como “Puar” (Homonacionalismo…) o más cerca Lucas Platero (Interseccionalidades: Cuerpos y sexualidades en la encrucijada) nos enfrentan a complejos dilemas sobre el neoliberalismo y sus paradojas. La tendencia a presentar, por ejemplo, el Islam como un todo unitario machista y homófobo está calando peligrosamente y no solo en la derecha racista sino a través de la propaganda mediática en muchas sociedades europeas.
 
 
Pero no hemos de olvidar que el internacionalismo nunca o casi nunca ha dado la palabra a las personas LGTB en sus entornos cercanos por no hablar de las mil historias de exclusión y silencios sin contar en muchos grupos de izquierda tradicionales hasta hace bien poco. Esto nos enfrenta a dilemas y debates abiertos. La llegada de los refugiados, las armas de doble filo, debates de doble filo, la cerrazón de posturas de algunas izquierdas casi fosilizadas en torno a temas como la prostitución y el fetichismo por ciertas causas en detrimento de otras. Así por ejemplo no se aborda con valentía el tema del racismo hacía el pueblo gitano, el de la serofobia, o el de la situación de la gente en las prisiones, los manicomios, los CIES, las nuevas fronteras de oriente y occidente. Películas como “120 pulsaciones por minuto” nos recuerdan que, en un principio, la lucha contra el SIDA fue una lucha política contra el racismo, la pobreza y la homofobia que llegaba desde varias instituciones, una lucha contra el silencio. Libros como “El pueblo sin atributos” de Wendy Brown nos advierten de las formas en las que el neoliberalismo se ha interiorizado no solo en nuestras conciencias o formas de ver el mundo sino también en determinadas políticas sociales consideradas “progresistas”. “Cuerpos en alianza…” de Butler nos avisa de la urgencia de salir a las calles y empieza a hablar de cuestiones como el “precariado” como un nuevo tipo de grupo social sin reconocimiento alguno al tiempo que aborda la interseccionalidad de género, sexo, raza, lugar de origen y de nuevo aborda el carácter peformativo de lo político siempre en relación con poderes que se transforman creando nuevos tipos de sujetos y grupos dominantes o subordinados.

 

jueves, 28 de diciembre de 2017

120 PULSACIONES POR MINUTOS: DE AMOR Y DE CÓLERA


 



 
 
 
Ganadora del Premio del Jurado en el Pasado Festival de Cannes aún es un misterio cual va a ser verdadera la distribución  en el estado español de la película de Robin Campillo “120 pulsaciones por minuto” una obra maestra del cine moderno, del cine político, del cine LGTB y del cine europeo en general. Una de las películas más valientes rodadas en los últimos años y el testimonio más certero sobre el nacimiento y la lucha de Act-Up, "Aids Coalition to Uleash Power",  un tipo de activismo anti-sida, hoy casi olvidado o relegado a un segundo plano, que se enfrentó a la inacción de los poderes públicos, la avaricia farmacéutica, el poder médico, el conservadurismo y la homofobia de ciertos sectores sociales y dio la voz a una serie de grupos a los que no llegaba la información haciendo de la lucha contra la pandemia una cuestión social y política con la que llenaron las calles. Un filme sobre la memoria, el amor, la pasión y la rabia rodado con extraordinaria solidez dosificando la dureza y la ternura aunque con pocas concesiones a la galería y sin pelos en la lengua. Una película que tocará de distinta manera al público dependiendo de su edad o sus recuerdos personales respecto a lo que en ella se cuenta pero que es difícil, dada su altura cinematográfica, desde la ágil puesta en escena al inmenso trabajo de protagonistas y secundarios, deje indiferente a nadie. Unas imágenes firmemente hilvanadas que no cesan de interpelarnos  desde el drama, el cine sociopolítico, la denuncia, la ironía y la ternura.
 
Una historia que pocas veces se ha contado tan de cerca y desde dentro, incluyendo escenas casi documentales o documentales de manifestaciones, acciones de protesta, sexo seguro, relaciones humanas y funerales políticos. Un filme con alguna tentación por el melodrama y el didactismo, que tal vez abusa del montaje alternado y cierto efectismo pero que logra evitarlos gracias a la sabiduría del realizador y los guionistas (entre los que se incluye Philipe Mangeot) que depositan la confianza en los jóvenes intérpretes y en la fidelidad a lo sucedido, a todas las contradicciones y desgarros que también surgieron dentro del grupo de activistas enfrentados a instituciones impermeables a sus demandas de vida y esperanza. Un filme de combate y de recuerdos, compuesto como una vigorosa sinfonía de verdades y silencios, con una respiración entrecortada, un testimonio sincero y desgarrado que sigue golpeándonos con fuerza y del que, aún hoy, cuando tanto se habla de “normalización” y se trata de domesticar los discursos, sigue golpeándonos con idéntica fuerza. Cine en estado puro y un pedazo de historia de historias  narrado desde las trincheras del amor y la cólera.